26 de septiembre de 2019

Las cinco problemáticas principales que nos podemos encontrar al automatizar pruebas

No es la primera, ni la segunda vez que me pasa en un proyecto. Es escuchar "automatización" y aparece un brillo especial en los ojos de las personas responsables, tanto a nivel gestión como de la dirección.

Al principio de todo, la automatización se ve como un juguete nuevo que emociona a todo el mundo y plantea la posibilidad de que la carga de trabajo descienda y ayude a garantizar la calidad de manera sencilla. Después, poco a poco, la cosa suele ir enfriándose y las personas se van enfocando en otras prioridades o proyectos nuevos.

A nivel empresarial, solo hay un camino posible para que la automatización tenga éxito y todos los perfiles de gestión y dirección la vean como un valor importante: marcarse objetivos reales.
Además, también deben de plantearse objetivos como la actitud, aptitud y voluntad adecuada y correcta para que todas las capas de negocio empujen en el mismo sentido.

A lo largo de los años, he podido detectar una serie de problemas que se suelen repetir en muchos proyectos o empresas y que hacen que la automatización no llegue a buen puerto. En este caso, publicamos cinco ejemplos, que os pueden ayudar a no cometerlos y detectarlos de manera temprana, si sucediesen.

1. No se sabe que automatizar o por donde empezar.
La automatización no se trata de coger todos los casos de prueba manuales que tengamos y automatizarlos como si no hubiese mañana. Lo primero que hay que hacer, es saber que se va a automatizar, que funcionalidades deben de ser las primeras y que es lo más crítico.

El primer paso, que hay que tener claro, es comenzar a automatizar lo que ya está estable y que no tenga cambios (o los menos posibles), de esta manera, el ahorro de mantenimiento de las mismas será alto y podemos dedicarnos a otras tareas.

Además, lo ideal es seguir automatizando tareas repetitivas que puedan ahorrarnos aún más tiempo, enfocándonos en la realización de pruebas de humo o exploratorias.

2. Capacidad técnica del equipo
Otra problemática que nos podemos encontrar es el perfil técnico del equipo. Realizar un proyecto de automatización importante, necesita que se tenga cierta experiencia técnica. Para ello, lo ideal es capacitar a estas personas con formaciones, cursos e ir dejando tiempo para que practiquen. Esto es algo complicado, ya que no se suele tener ni presupuesto, ni tiempo para ello. 

Lo ideal, es el poder tener una persona experta en automatización y que se le permita tener un porcentaje de su tiempo para formar al resto del equipo con charlas y prácticas que puedan hacer crecer a todas las personas en ese sentido.

3. Falta de procesos adecuados para una automatización correcta
Este es uno de los problemas más comunes, tanto en automatización como en manual. No existen procesos, están mal definidos o son ineficientes. Otro punto, es que no se da una información integral del proceso, así que cada persona lo interpreta a su manera y acaba siendo un caos integral.

Cuanto más simple sea el proceso, más eficiente será y más sencillo tendremos el poder mostrarlo y formar a las personas del equipo.

Un buen proceso de automatización debe de seguir una premisa muy importante, que es la de crear tareas independientes que vayan automatizándose progresivamente, como si fuesen historias de usuario. Esto hará que tengamos un backlog completo que podemos priorizar y administrar adecuadamente.

4. Marcarse objetivos adecuados
Lo primero que se suele hacer, en papel, es el de montar un marco de automatización adecuado, integrado con el ciclo de integración continua, que sea realmente mantenible y se ejecute constantemente y de manera estable.

Esto, cuando lo pintamos, suele funcionar estupendamente. Ahora bien, para llegar a llevarlo a cabo, es necesario un nivel de madurez que no se suele encontrar rápidamente.

Cuando comenzamos un proyecto de automatización, tenemos que hacer algo sencillo, con una inversión, un tiempo y un coste moderados que permita ser todo lo sostenible que se debe de ser.

Debemos de identificar varias funcionalidades estables y automatizarlas, tal y como hemos comentado anteriormente. Una vez que tengamos eso, hay que hacer una ligera retrospectiva que nos de información de lo que ha ido mal y lo que ha salido bien, esto nos ayudará a que todo el resto de pruebas que vayamos automatizando no vengan implícitas con los mismos errores y podamos poner en práctica las cosas buenas que hemos realizado para ser eficiente y rápido.

5. Dificultad en verificar funcionalidades de manera automática
A menudo, nos encontramos con aplicaciones complejas y que no son fácilmente automatizables, ya sea por su arquitectura o por componentes que no se capturan adecuadamente por las herramientas de pruebas.

Para ello, debemos de crear un hilo conductor entre el equipo de desarrollo y las personas que automatizarán la plataforma para acordar que los nuevos desarrollos puedan realizarse de una manera más cómoda para poder realizar este tipo de pruebas o incluso, que las personas de desarrollo, puedan ayudar a encontrar una manera de automatizar los componentes que han construido ellos mismos.
También, debemos de hacer un estudio entre diferentes herramientas de automatización y comprobar cual es la que mejor encaja en nuestras necesidades y que sea la más sencilla de cara a invertir el menor tiempo y esfuerzo para llevar a cabo este tipo de tareas.


Estos cinco ejemplos de posibles problemas que podemos encontrarnos a la hora de automatizar, pueden llegar a ser solventados con las pautas que comentamos, pero, sobre todo, lo más importante, es usar el sentido común, no elevar las expectativas demasiado alto y, sobre todo, hacer las cosas paso a paso y con calma, meditando cada acción y no llevando al límite al equipo en relación al tiempo y al esfuerzo, pudiéndolos quemar si necesidad. Apostemos por una automatización sostenible y progresiva en nuestros proyectos.

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