2 de mayo de 2019

¿Coordinar proyectos con personas o coordinar personas en proyectos?

Cuando trabajamos con diferentes áreas o equipos, debemos de tener la visión transversal suficiente para entender que la colaboración es la base principal de que un proyecto funcione como debe.

Muy frecuentemente, tendemos a trabajar de manera individual, empezando y finalizando nuestras tareas sin ni siquiera fijarnos en los demás o preocuparnos si su día a día será más sencillo gracias a nosotros. Esto es un error, por el que muchas empresas, no se preocupan y donde debemos de incidir más en el día a día.



En este sentido, podemos hablar del pecado capital de todo proyecto, la falta de comunicación y la individualización de las tareas. 

Uno de los puntos más a favor a la hora de tener un contacto directo con las personas, es realizar planificaciones grupales, reuniones conjuntas y dinámicas, hacer que fluya la comunicación y trabajar para los demás. Más de una vez, veo como desde las capas más altas, se trabaja para uno mismo, con objetivos más que individuales en ves de grupales y sobre todo, para proteger a las personas de nuestra empresa.

¿En cuantas ocasiones os habéis quedado vendid@s delante de un cliente porque vuestro responsable directo o el responsable del proyecto no ha dado la cara por vosotr@s? Yo ya os digo, que unas cuantas.

Si llevamos a la práctica alguna de estas pautas grupales, permitiremos que el proyecto sea más fácil de coordinar, de seguir y fluirá el trabajo de manera más ágil, creando entregas con mucha más calidad y garantizando a los clientes las fechas acordadas. Un equipo motivado y que circula en la misma dirección es 20 veces superior que un equipo desecho y que sale bien en las fotos, pero que en el día a día, crea grupos cerrados de crítica y negatividad.

La  idea de los eslabones de la cadena (que tanto utilizo allí donde voy) tiene que quedar patente en todo lo que hacemos, reforzando lo que existe a nuestro alrededor y concienciando a los demás para ello. Personalmente, no me vale el quiero cambiar si luego no hago nada para cambiar. 

El primer paso para que un proyecto funcione, sea ágil y acorde con las necesidades del cliente es que las personas que trabajen en él estén amarradas una a una haciendo una cadena perfecta e irrompible y que sean consecuentes con que si su trabajo es de calidad, la persona que venga despues encontrará algo digno y facil para continuar, si no, la rotura será inmediata, tanto a nivel profesional, porque se seguirá trabajando sobre algo ya inadecuado, como a nivel personal porque pensaremos que vaya regalo nos han dejado y empezarán las tensiones.

Como ya hemos visto en otras ocasiones, podemos fortalecer esto con planificaciones, reuniones de cierre del mapa de proyecto, toma de contacto y sobre todo, teniendo en la cabeza una fase de definición donde el resultado final sea una documentación ferra y consecuente, donde escribamos toda la información y la elaboremos entre tod@s, estando alineados y listos para comenzar a trabajar en la misma dirección.

Existen diversas técnicas que, habitualmente, siguen los mismos pasos y que nos hacen tener una guía sencilla y unificada de lograr un método para hacer las cosas fáciles y para todo el equipo. 

Las pautas en las que debemos de fijarnos, a modo de ejemplo, son los siguientes:

  • Hay que observar que pasos vamos a dar dentro del proyecto, para ello hay que tener claro que nos han pedido y que esperan de nosotros. Esto se puede realizar con reuniones conjuntas entre cliente y nosotros y elaborar un mapa de proyecto. Sobre todo, no hay que comprometerse a nada sin dar los siguientes pasos.

  • Buscar equipo. Determina de manera clara, una vez que hemos visto que hay que hacer, quien lo va a hacer. Esto es una de las cosas más importantes, debemos de planificar y buscar a las personas que van a realizar el proyecto, responsabilizándolos de las tareas y haciéndolas suyas. Deben de salir líderes que se encarguen de que suceda cada acción. Un error típico de malos gestores es el de no saber dimensionar correctamente un proyecto e ir añadiendo personas en el tiempo, eso hará que no se tenga tiempo de formar ni de capturar toda la información funcional de los proyectos.
  • Elabora un plan B. Las cosas pueden ir mal, esto es así. No te creas a nadie que te diga que por trabajar con una metodología o haciendo las cosas de una manera, todo irá perfecto. Nunca es así y, por línea general, suelen existir problemas. Elabora un plan de contingencia, valora riesgos, cúbrete las espaldas a ti y a tu equipo (importante, no solo a ti, por favor). Si algo puede ir mal, lo irá, se precavid@.
  • Se realista. Una de las máximas. No hagas florituras, intentes introducir esa tecnología tan moderna y nueva o esa filosofía DevSuperChulaGuayVops si no eres un experto. Quizá, tu equipo sea experto en proyectos en cascada y con un lenguaje de programación más antiguo. El resultado será el mismo, todos contentos y satisfacción integral. Se realista, las cosas molan, pero mola más llegar a fechas con garantía y que el cliente esté contento.
Hay muchas pautas, maneras y formas de coordinar proyectos, pero siempre hay que llevar por delante la ética y la integridad. No vendas lo que no sabes hacer, se realista con lo que haces y con los tiempos que proporcionas y sobre todo no te dejes embaucar por personas que, seguramente, sepan más bien poco de esto. tu eres el verdadero experto y quien debe de poner la cara delante de cliente, si no puedes hacerlo y tu integridad profesional está en juego, no lo dudes, ese no es el sitio donde debes de trabajar.




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