9 de febrero de 2019

Lo único imposible es aquello que no intentas

Sábado 9 de febrero de 2019, han pasado exactamente 127 días desde que me dieron la baja. Todo comenzó con una ciática, algo que me lleva pasando desde que tengo uso de razón. diferentes problemas en la columna, me han dado guerra desde siempre.


Mi pensamiento era, bueno, una más, en una semana o quince días vuelvo a estar otra vez al pie del cañón...como me equivocaba...

Tras varias visitas a urgencias porque el dolor intenso no remitía ni con todos los calmantes, antiinflamatorios y demás pastillas del mundo y tras realizarme una variedad infinita de pruebas...me diagnosticaron una protrusión discal focal entre las vertebras L4, L5 y S1. Básicamente era que tres vertebras estaban totalmente desplazadas, presionando constantemente al nervio, provocándome ese dolor tan intenso.

Unos días después me operaron, colocándome dos placas y seis tornillos para enderezar la columna y limpiarme toda la inflamación que tenía, recolocándome los nervios como pudieron, con tan mala suerte de que hubo dos que se rompieron...

En ese mismo momento comenzó un largo camino de un mes en el hospital, rehabilitación, pruebas tortuosas y muy dolorosas y un maldito corsé rígido que tuve que llevar puesto muchísimo tiempo, para poder levantarme un poco y poder desplazarme del bañó a la cama (ese era mi camino para andar y el que aguantaba mi espalda y mi pierna sin retorcerme de dolor).

Tras todo ese tiempo y dos meses y medio después y una infección de por medio, comencé a poder dar pequeños paseos, según parecía, la inflamación iba remitiendo y al menos podía comenzar a andar con el corsé un un bastón para no ir al suelo, jajaja, un anciano de 80 años podría haberme ganado andando, fácilmente.

Mis ganas de volver a la actividad, de poder ser útil y retomar mi antigua vida, era más fuerte que el dolor. Solo el hecho de no poder coger a Enzo o de atenderle correctamente, me amargaba de sobremanera. Así que, día tras día, sin descanso, no he parado de dar pequeños paseos, de intentar ir al siguiente nivel y de avanzar todo lo que he podido.

La infinita paciencia de toda mi familia, de mi mujer cuidando a Enzo constantemente y yendo al hospital siempre que la dejaba (no me gustaba tener al niño tan pequeño allí y que pudiera coger cualquier cosa), la de mi madre y mi hermana luchando por a ver quien se quedaba a dormir mientras las invitaba "cariñosamente" a salir por la puerta y que descansasen en su cama, mi sobri que flipaba con la cicatriz y le daba miedo que no pudiera volver a jugar con él y del resto de familia y amigos que han estado ahí pendientes, cuidándome (como siempre), me han empujado a ir más allá y poder escribir estas breves líneas.

Todo este tiempo me he ido entreteniendo viendo a mi hijo crecer a diario, derritiéndome con su eterna sonrisa, riéndome muchísimo de la vida y disfrutando de cada instante que me ha hecho más fuerte y mejor persona. Ahora, en mi nueva silla ergonómica y especial para espaldas "deficientes", escribiendo muchísimo (quizá demasiado y siendo cansino con la comunidad), hablando con mucha gente por teléfono y Skype, conociendo a gente maravillosa que me quiere ayudar en la comunidad de QA Lovers y sobre todo, intentando aprender de todo lo anterior y mejorarme a mi mismo, puedo decir que vuelvo (con el alta voluntaria en la mano, que no me querían dar ni cirujano, ni mi médico ni el traumatólogo...¡pero la tengo! Cabezón de mí).

Vuelvo a la carga, vuelvo fortalecido, con una cicatriz más que me recorre media espalda, intentando ser mejor persona, mejor profesional e intentando reírme de cosas que me parecían súper graves, que en realidad no lo son. Grave es lo que me ha pasado, el resto...minucias que suceden a diario y que no hay que darles importancia. Ahora se que hay que cuidar más a los que más quieres, se que tengo vivir más y disfrutar más de cada momento y de mirar hacía adelante con total confianza.

Ahora, si miro hacía atrás y pienso que, si me hubiera quedado lamentándome, postrado en la cama y no lo hubiera intentado, seguiría como el primer día y mi recuperación hubiera sido nula. Solo os digo que lo único imposible es aquello que no intentas, así que sal ahí y cómete el mundo.
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