Una de las principales causas de que un proyecto no salga como queremos, es la comunicación. Muchas veces, nos encontramos con que los miembros de un equipo no se relacionan entre sí ni transmiten la información como deben.


En la mayoría de los casos, un enfoque en como decimos o medimos nuestras palabras, puede ser la solución de todos los males. Por ejemplo, cuando en un proyecto tenemos un problema con el software, se suele comentar que ¿porqué se le ha escapado el bug al de QA? O cuando nos llega un software para probar y encontramos algo que no funciona como debe, cargamos contra el desarrollador, sin saber el foco ni el fondo de lo que puede suceder.

A veces, la manera de comunicarnos, no es la idónea, y puede considerarse un ataque personal y activar el modo defensivo en todo el equipo. Esto, irá haciendo mella, hasta que cualquier comentario, resultará una batalla. Es muy importante la utilización de un lenguaje cordial, de apoyo, ayudarse entre sí y sobre todo medir nuestras palabras para no hacer daño a la persona con la que trabajamos.

Otro de los problemas con los que nos encontramos y que provoca esa falta de comunicación y de iteración entre personas son las diferencias de perspectivas. Si esto sucede, comienzan los silos y los grupos y la información se corta o se transmite incorrectamente. Cuando esta situación comienza, empieza la lucha por que la perspectiva y la opinión de cada uno sea la que prevalece y empieza a no valorarse la opinión del resto o no querer escucharla, ganando el ego personal y posicionándose por encima de las relaciones personales y profesionales.

Para solventar estas situaciones, es necesario reunir a las partes involucradas y hacer dinámicas donde poner en común pensamientos, peticiones y percepciones de cada persona y que se traten con respeto y unidad. En estas dinámicas, es importante que solo estén las partes involucradas y no metamos a terceros que puedan ensombrecer o posicionarse en una de las opciones.

Cuando utilizamos expresiones como “esto tiene que estar para ya”, “es urgente, tiene que estar a final del día” o cualquier frase de este tipo, relacionada, acabaremos minando la moral de las personas y esto hará que su entrega y su trabajo sea peor de lo esperado. Si, en este caso, utilizamos frases como “¿se podría tener todo para el final del día? ¿Qué necesitáis para lograrlo?”, el tono, como veis, cambia sustancialmente y, por lo tanto, transmiten tranquilidad, confianza y el tono, es mucho más respetuoso, aumentando el positivismo dentro del equipo y aumentando las posibilidades de que la tarea se finalice a tiempo.

También debemos de plantearnos que la crítica constructiva nos hace crecer y asumirlas como mejoras en nuestro trabajo es muy beneficioso para hacer todo con más calidad y de mejor manera.

Al fin y al cabo, una crítica que no es constructiva, no aporta nada positivo ni para quien la recibe ni para el que la lanza, ya que conseguirá frustrarse y no llegar a nada.

El realizar críticas constructivas nos ayuda a mejorar las relaciones laborales, aunque, a veces, no nos las tomemos del todo bien. En algunas ocasiones, una crítica positiva, al ser una percepción y opinión personal, puede llevar a tomarse de manera negativa, pero, hay una serie de pasos a seguir que nos ayudarán a lanzarlas de manera correcta y evitar fricciones con otras personas.

Para realizar buenas críticas constructivas y positivas, sigue lo siguiente:

-       Se claro. No des rodeos ni escondas la verdad. Se directo, claro y conciso, ve al grano. Eso será digno de agradecer y a la otra persona le gustará. Si das rodeos o te explicas demasiado, la otra persona puede confundirse y el mensaje recibido será el equivocado.
-       Positivismo, ante todo. Tienes que indicar cual es el objetivo de tu comentario y utilizarlo de manera positiva, nunca utilices negaciones o malas formas.
-       Se oportuno. Tienes que buscar el instante exacto para realizar la crítica. No es lo mismo, decirla cuando la persona ha hecho algo mal o ha fracasado, que esperar a que se enfríe la situación y hablarlo tranquilamente.
-       Hechos por encima de todo. Esto es lo más importante, utiliza los hechos y razones por las que aportas esa crítica. Si no tienes los hechos claros, mejor callarse.
-       Soluciones. Aporta soluciones a los problemas y alternativas que puedan usarse para no volver a fracasar.

Nunca se sabe lo que sucederá en un proyecto a ciencia cierta y, puede ser, que se tuerzan las cosas, pero si mantenemos una relación más estrecha con las personas, las tratamos con respeto y criticamos de manera constructiva, sin hacer daño, es posible que el equipo esté más unido, con más ganas y remen todos a la vez.