11 de enero de 2019

El primer bug de la historia

El primer bug de la historia fue descubierto por Grace Hopper, una de las grandes mujeres de la humanidad y que fue capaz de acercar la informática a la sociedad.


En 1943, se incorporó a la marina estadounidense, en una época en la que la mujer estaba en un claro segundo plano. Siendo graduada en física y doctoca en matemáticas, comenzó programando con la Mark I.
Su principal trabajo se centró en el uso civil de las computadoras y unos años despues, en 1952 desarrolló el primer compilador de la historia, el llamado A-0. Tras ello, en 1957, desarrollo el Flow-matic, un compilador que procesaba ordenes en ingles, una versión mejorada del A-0.
Trabajando en ello, tuvo la idea de crear un lenguaje de programación complejo, que se le pudieran dar ordenes en ingles con el fin de llevarlo al mundo de los negocios, el que todos conocemos como Cobol (aún usado en la mayoría de bancos mundiales, por su robustez y seguridad). Tras ello, se involucró en la estandarización de Fortran.

En aquel 1947, concretamente el 9 de septiembre, cuando trabajaba en el ordenador Mark II, encontraron una polilla enganchada en el relé 70 del panel F. Esto impedía que la computadora funcionase correctamente por aquel insecto, literalmente, un bug.

Lo más divertido de todo, es que aquella polilla quedó guardada para la posteridad en el libro de registro de actividad del ordenador, con el texto “First actual case of bug being found”.


Fuera de este fragmento de la historia, incluso Thomas Edison en 1878, habla de bugs como errores o defectos en el envío de telegramas, pero oficialmente el primer defecto en un sistema informático es de Grace y su uso de ha extendido hasta lo que conocemos hoy en cualquier software o producto del mercado.

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