4 de enero de 2019

Como amar a la “odiosa” documentación de pruebas.

¿Que le ocurre a la mayoría de tester cuando tienen que documentar? Que se aburren.



Efectivamente, la documentación en un proceso de QA es igual de necesaria que aburrida. A nadie le gusta realizar los planes de prueba, los documentos...informes...etc, etc. A la mayoría de nosotr@s nos gusta cacharrear, romper, abrir bugs o hacer testing exploratorio, entre otras cosas.

También es cierto que tengo una obsesión innata a documentar todo y en micro detalle y llevo dando la murga a todas las personas que han estado y están en mis equipos desde que el sol brilla. 

Escribir esta documentación, suele ser la tarea más ingrata del mundo, pero es una de las mejores prácticas que se pueden llevar a cabo en un proyecto. Os preguntaréis por qué.

Muy sencillo, es una manera de ordenar las pruebas que vamos a realizar. Muchas veces, tenemos todo en la cabeza y no sabemos por donde empezar o como enlazar una prueba con otra, de esta manera hacemos todo ordenado y con control. También, podemos mejorar la estrategia de pruebas, aumentar la eficiencia de las mismas y repartir los esfuerzos de manera adecuada en todas las jornadas que tengamos para realizar las validaciones.

Otro punto importante es que mediante esta documentación, permitimos reportar al resto de personas lo que vamos a realizar o lo que hemos realizado, siendo totalmente transparentes, informando de todos nuestros pasos.

Lo que suele suceder, de manera habitual, es que nadie o casi nadie se leerá la documentación de pruebas, por lo tanto, lo primero que se te vendrá a la mente es: ¿entonces para que este tío me está contando todo este rollo? Pues, porque la documentación es para ti.

Si, efectivamente. El principal beneficiario de toda la documentación que generes, eres tu mismo. Aprenderás a ser más ordenado con tus pruebas, a tener un control exhaustivo de tu trabajo, a poder dejar que otra persona ejecute de manera sencilla todo lo que tengas que probar (por ejemplo, si estas de baja o de vacaciones) y también, podrás demostrar el valor de tus pruebas y su profundidad si fuera necesario. Escribe siempre la documentación para ti, si otro la lee o la coge, eso que tendrás ganado.

Otra ventaja que tiene la documentación, es que aprenderemos con el tiempo a escribir más y mejores requisitos de pruebas y que tengan mayor profundidad, pudiendo, incluso, hacer que encontremos casuísticas que no encontraríamos haciendo pruebas exploratorias.

Lo que si que tenemos que tener claro es el hecho de hacer una documentación lo más reutilizable posible. No tiene sentido el liarnos a picar cientos de casos de prueba que no puedan reutilizarse o “generalizarse” para el mismo proyecto o algún otro. Al principio, esto costará un poco, pero con el tiempo y la experiencia, buscaremos los métodos y las formas que mejor se adapten para realizar este tipo de labores. 

La adaptabilidad y el sentido común jamas está reñido con la eficiencia. De hecho, es algo que debería de ir de la mano.


Desde aquí, te animo a que no dejes nunca de documentar, de crecer en ese sentido y de tomártelo con tranquilidad y paciencia. Una buena documentación es tu verdadero sello de calidad.

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