Aprender a levantarse es calidad humana

Aprender de los errores, una máxima que todos tenemos que llevar por bandera. Somos humanos, nos equivocamos, no una, ni dos, ni tres...infinidad de veces. Esto nos hunde, nos exalta, nos puede lleva a cometer más o a enfrentarnos con nuestros seres queridos sin necesidad.


La capacidad del ser humano para equivocarse es igual o menor que la que tenemos para aprender y para luchar por salir del agujero y enmendar el problema.

Una persona que jamas cree equivocarse o que pretende hacer entender a los demás que nunca lo hace, es alguien que se auto engaña y que vive en una realidad inventada. Hay que empezar a quererse uno mismo y aprender de nuestros errores, no pasa nada.

Otra característica de muchas personas es el buscar el perfeccionismo, creen en el trabajo bien hecho siempre, en terminar todo en fecha y a tiempo y cuidan los detalles al máximo. A pesar de que estas cualidades son muy buenas, sobre todo para las personas de su alrededor o que reciben su trabajo, ellas mismas tienen ciertos problemas que les llevan a elevar su estado de ansiedad.

Habitualmente viven con tensión, ya que ven como no se cumplen las cosas con su nivel de autoexigencia. Muchas veces, las cosas salen y no es necesario ser perfecto. Ser tan minucioso al final les conlleva cierta lentitud y esto les lleva a exigir lo mismo para los demás, cosa que lleva a enfrentamientos y, habitualmente, a cierta soledad.

Debemos de aprender a levantarnos cuando las cosas no salen como queremos, a reconocer que nos hemos equivocado y no sentirnos humillados o frustrados. La calidad humana (si, hoy hablamos de calidad, pero en otros ámbitos), crece y se palpa cuando nos levantamos de nuestros errores y los sorteamos sin pestañear.

Hay diferentes estudios que demuestran que el cerebro tiene el objetivo de sobrevivir y para ello es capaz de modificar su forma. Esto ocurre en base a las experiencias vividas, se denomina neuroplasticidad. Este mecanismo se basa en la habilidad para poder adaptar la actividad y cambiar la estructura del cerebro a lo largo de la vida. Según los aprendizajes, la red neuronal cambia y se refuerza, si es positivo y si es negativo, ocurre a la inversa, las conexiones se deterioran y las neuronas pueden llegar a desaparecer.

Si cometemos errores y de manera positiva, los saltamos y continuamos aprendiendo de manera humilde, esta red aumenta, se hace más fuerte y aprendemos rápidamente, pero si de estos errores caemos en el pesimismo y en la negatividad, la plasticidad hace cambiar nuestra forma cerebral y neuronal y cada vez es más complicado el salir adelante.

Una de las actividades principales para aprender a mejorar y salir adelante más rapidamente es la utilización del lenguaje. Con él podemos cambiar la manera de entender el mundo y comunicarnos con él, mejor.

Hay que acabar con las frases como “no merece la pena esforzarse”, “no tiene remedio”, “todo me pasa a mi”...esto solo nos lleva a crear reacciones neurológicas y físicas que nos quitan energía y nos introducen en un bucle de desmotivación y malestar del que es difícil salir.

En muchas ocasiones y de manera intencional, mandamos mensajes negativos a nuestro cerebro y a las personas de alrededor, cosa que no ayuda, en nada, a aprender y a adquirir buenos hábitos positivos. Todos nosotros nos hemos dicho, en algún momento: “no voy a poder salir de esto”, “esto es demasiado para mi”, “no lo se hacer, es muy complicado”...estas frases nos aportan sensaciones de fracaso, desidia e impotencia. En cambio, debemos de decirnos frases como: “si me lo propongo, saldrá”, “si hago esto, lo demás será sencillo”, “puedo con cualquier cosa”...

Esto es aprendizaje, el saber utilizar palabras positivas, motivadoras y que nos hagan llegar lejos. Esto solo nos aportará crecimiento personal e interés para llegar a lo más alto y salir victorioso de cualquier desencuentro.

Cuando aprendamos a mantener la motivación y el positivismo lo más alto posible, sabremos dirigirnos por nuestros propios caminos y no tener limitaciones ni impedimentos que nos hagan caernos y no poder levantarnos. El lenguaje y los pensamientos que imprimamos en nuestro cerebro es la gasolina que nos impulsa al éxito de todo lo que nos propongamos, eso es calidad de vida y por lo tanto, calidad humana.

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