Una de las primeras cosas que solemos relegar a la hora de que nos pille el toro, son las pruebas unitarias.


Estas, suelen caerse de los alcances al comernos las jornadas de desarrollo y llegar algo tarde a la entrega, pero es el primer error que se puede cometer cuando queremos hacer las cosas bien.

Uno de los principales marcadores de calidad de un equipo de desarrollo, viene dado por la definición, creación y ejecución de este tipo de pruebas, permitiéndonos entregar con mucha mayor calidad y eficiencia.

Debemos de buscar una buena mantenibilidad de las mismas, permitiendo que si existe un problema y alguna se rompiese, su resolución fuera rápida y no nos quitase excesivo tiempo (del que tan poco se suele contar).

La potencia que pueden aportar las pruebas unitarias es enorme, definiendo y justificando la madurez del equipo, teniendo un desarrollo mucho más complejo, completo, cerrado y sin problemas y permitiendo al resto de personas del proyecto el trabajar mucho más cómodas sobre algo que ya se sabe que cumple con ciertos estándares de calidad. 

Lo primero que hay que hacer es crear una linea base de calidad y después ir viendo que porcentaje es, para nosotros, el adecuado que deberíamos de cubrir, como mínimo. Este porcentaje es inamovible y es obligatorio que esté cubierto en todos los desarrollos que realicemos. La verdadera importancia de esto no es cubrir el porcentaje si no el de crear una auto exigencia a modo de aprendizaje que nos hará alcanzar mucha más madurez y crecer entre todos.


Hay muchas herramientas que nos pueden ayudar a medir y revisar esta línea base y que pueden hacernos ver la importancia de que siempre existan pruebas unitarias y de que tengamos el desarrollo mucho más estable.