18 de enero de 2018

Tod@s somos el tester

Todo proyecto, tiene sus altibajos, sus recaídas, a veces hay momentos en lo que todo va bien y en otros momentos, la cosa parece que no va a poder finalizarse nunca, no hacemos más que encontrarnos piedras en el camino.


La realidad no es más que eso, nada es perfecto ni nada va a salir, siempre, como nosotros queremos. Ahora bien, la demanda o necesidad que tienen estos proyectos por tener una persona dedicada a la calidad, no es solo a nivel de pruebas, sino que es, más bien, a nivel de apoyo, mejora continua y desarrollo profesional y personal. 

El profesional de calidad que esté inmerso en el equipo debe de aportar estabilidad, apoyo, unidad y positividad, generando un camino único y estable de hacer las cosas y hacerlas bien.

El trabajo de un tester, ingeniero de calidad, técnico de calidad o como lo queráis llamar no es el estar 8 horas probando pantallitas, abriendo defectos y ser una marioneta como Pinocho por el que pasen los desarrollos que otros terminan y no sea partícipe de otras etapas o fases de trabajo.

Este perfil es mucho más, es capaz de unir al equipo, de aportar tranquilidad y paz, de convencer de utilizar procesos y pautas que nos ayuden a trabajar mejor, es capaz de ayudar a ganar ofertas, de sorprender al cliente con lo que se va a realizar en el proyecto y de ayudar a sus compañeros en el día a día.

Eso sí, no se trata de evangelizar ni de perseguir a las personas para que hagan algo porque así lo dice este libro, si no que es, más bien, el generar esa confianza que hará que esas mismas personas se den cuenta de que haciendo una serie de cosas, su trabajo va a ser más confortable, más agradable y su día a día va a mejorar progresivamente.

A día de hoy, lejos quedan esas ideas de viejas glorias que están adornando el mobiliario de muchas oficinas, donde su pensamiento es el no mirar los informes y las validaciones con resultados erróneos, desplegar porque la fecha de despliegue es ese día, donde el tester es ese que es el último de la cadena y que valida cuando el equipo de desarrollo termina.


El tester es todo el equipo, un desarrollador es un tester, un jefe de proyecto es un tester, un analista es un tester y hasta un director de cuenta lo es. Todos deben de garantizar que su trabajo es el idóneo, que ayudará al que venga después y no le generará más dudas: “haz tu trabajo para los demás, no para ti”.

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