4 de septiembre de 2016

Nos crecen los enanos

Cuantas veces he escuchado esta frase a lo largo de mi vida profesional...cuantas veces he sufrido en mis propias carnes situaciones que llevan a gritarla bien alto, a tirarnos de los pelos y repetir una y otra vez la dichosa frase.




Cuando sucede algo así ya no podemos pararlo, tenemos un problema tras otro, solucionamos una cosa y nos falla por otro lado, volvemos a solucionarlo y nos cuesta un parto estabilizar de nuevo, los astros se alinean en nuestra contra y todo salta por los aires...bien, paremos, recapacitemos, respiremos...¡ALTO!

Llega el momento de tranquilizarnos, sentarnos en una sala los implicados, relajarse y pensar con calma...no vale dar palos de ciego, no vale tapar de mala manera agujeros, lo que comúnmente se dice como hacer "ñapas" para que de momento funcione...no, eso no vale...arreglaremos un agujero y explotará otro. Es hora de recapacitar.

Una vez reunidos los implicados, buscamos un plan de choque, pensamos las primeras medidas, las primeras impresiones y apuntamos punto por punto que hacer y empezamos a crear un plan de choque. Ahora bien, no existen fallos, no puede haber un pero, no queda hueco para el error. La tensión es grande, cual película de suspense, nos jugamos mucho y hay que hacerlo bien.

Tenemos el plan de choque, el plan de contingencia, como queráis llamarlo, comenzamos a trabajar en el primer punto, sin pausa, bien, centrándonos en el problema, cerrando todos los agujeros, preguntando, trabajando en equipo, manteniendo la calma y los nervios fuera, tendremos presión, pero hay que ser profesional...de nuestro trabajo depende que "no nos crezcan los enanos"...

Esto es un trabajo en equipo, no un tira y afloja para ver quien es el más fuerte, como se dice comúnmente, a ver "quien la tiene más larga", de quien ha sido la culpa o quien hace mejor su trabajo...lo principal es ayudarnos, hacer equipo, trabajar con un ritmo adecuado e ir paso a paso sin parar y sin pausa.

Cuando "nos crecen los enanos" aflora nuestra profesionalidad absoluta, nos ponemos a trabajar en conjunto, bien, con esa tensión especial que nos concentra al 100% en lo que hacemos y no fallamos, somos uno y lo hacemos realmente bien, te das cuenta de lo "jodidamente" buena que es la persona que tienes al lado, que posiblemente en más de una ocasión has puesto verde y recapacitas y piensas y meditas y quizá, parte del problema has sido tú.

¡Vaya!, no lo habías pensado...tú, que no fallas nunca, que haces todo bien, que siempre es culpa del de al lado, puede que tengas parte de culpa en que esos enanos estén creciendo sin parar, vaya chasco, ¿verdad?

Quizá, cuando "nos crecen los enanos" nos damos cuenta de que si todos trabajamos en equipo, con humildad y ayudándonos unos a otros, no necesitamos gritar una vez tras otra esa dichosa frase que tantos disgustos nos da.


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