13 de marzo de 2015

Repartir el trabajo de una manera eficiente.

Cuando estamos a cargo del testing de un proyecto o dentro de un grupo de profesionales, tenemos que tener muy claro cuál es la carga de trabajo que puede soportar una persona y hasta dónde puede llegar, de esta manera, podemos controlar la cantidad de defectos solucionables o que se van a solucionar dentro de una fase de trabajo completa.


Cuando abrimos defectos y nosotros mismos somos los encargados de asignárselos a las personas de desarrollo, tenemos que conocer a la perfección las cargas de trabajo que pueden asumir cada uno, ya que así repartiremos el trabajo más adecuadamente y nos cubriremos las espaldas al poder solucionar más defectos y desarrollar nuevas tareas.

La primera medida que hay que tomar, es saber cuáles son las colas de trabajo de esos profesionales, haciendo querys de sus tareas y/o defectos pendientes, siendo mucho más eficientes cuando se realizan de manera independiente. De esta manera, con solo pulsar un botón sabemos cuáles son sus tareas y defectos asignados y vemos los tiempos estipulados por el jefe de equipo.

Tenemos que tener claro que en la mayoría de los casos y lo que siempre es más eficiente es guardar un 20% de cada desarrollador para la resolución de defectos, por lo tanto, viendo los tiempos estipulados, calcularemos los defectos que tenemos que asignar y dependiendo de la complejidad, redirigirlos a otro profesional para que se pueda cubrir en esa fase de trabajo el mayor número de defectos posible.

Otra medida a tomar para buscar unos tiempos mejores es tratar con el jefe de equipo a diario, pudiendo observar y charlar sobre los tiempos que ha decidido para las tareas e ir viendo cuanto tiempo queda o como le están exigiendo desde arriba para finalizar algún tipo de entregable. Sabiendo esto, respetaremos al profesional que esté con esa tarea y podemos repartir el trabajo entre los demás.

Dentro de un equipo, no hay nada peor que sobrecargar a un desarrollador y que cuando entre a su herramienta vea una lista de tareas o de defectos enorme. Cuando esto sucede, la persona comenzará a ponerse nerviosa, intentará solucionar todo deprisa para llegar a tiempo y la calidad de desarrollo bajará de manera abismal.

Cuando la calidad de desarrollo desciende, habitualmente por las prisas, nuestro trabajo será más complejo y se nos empezarán a encolar tareas a nosotros mismos que tendremos que probar corriendo, abriendo más defectos que de costumbre y a su vez sobrecargando más todavía al desarrollador por la devolución de ese trabajo pero realizado.

Por lo tanto, siempre que vuestro proyecto os lo permita, intentar hablar de tú a tú a cada profesional y no lo sobrecarguéis de trabajo ya que, al final, será peor en todos los sentidos.

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