27 de marzo de 2015

Especializarse o morir.

Cuando hablamos del trabajo de un tester solemos pensar en una persona que se pone delante de la pantalla de un ordenador y hace, de manera más o menos mecánica, pruebas en una aplicación.



Bien, a grandes rasgos, esto es así, o mejor dicho, esto era así hace muchos años, cuando el testing era una profesión emergente, poco conocida y se trabajaba según la vieja escuela. ¿Que ocurre a día de hoy? El tester tiene que estar especializado y ser un especialista.

Durante los últimos años, la persona que se dedica a la calidad del software, tiene que buscar una especialización en alguna de las ramas que este trabajo ofrece (hablemos de pruebas funcionales manuales, automáticas, rendimiento, carga...) y a su vez ser un especialista en ese terreno, con certificaciones, reconocimientos o incluso cursos que hagan que pueda destacar por encima de otros trabajadores de su misma rama.

Un tester especializado y centrado en un solo tipo de pruebas, podrá hacer destacar su trabajo y sobre todo, lo hará mucho mejor. Es mejor abarcar poco y bien, que querer hacer de todo y de manera mediocre.

El primer paso que debe de dar un tester junior es elegir a donde quiere enfocar su carrera, tanto si es a realizar pruebas de rendimiento o a automatizar casos de prueba dentro de una aplicación, entre muchos más ejemplos. Una vez que está decidido este paso, tiene que dedicarse exclusivamente a la realización de estas pruebas, siempre que sea posible, llevando por ese camino su carrera, intentando coger la mayor experiencia posible y a su vez, realizando exámenes y certificaciones que avalen su buen trabajo.

Desde mi punto de vista, a pesar de las empresas que quieren hacer negocio con exámenes y reconocimientos en los que se estudia un temario que ellos aportan y dicen que las cosas se realizan de esa manera por el simple hecho de que ellos lo dicen y encima lo quieren globalizar, si que hay ciertos reconocimientos que nos permitirán abrir muchas puertas que antes ni siquiera se nos abrían, incluso poder llegar a ser uno de los pocos profesionales que trabajen con una determinada herramienta o metodología de todo un país.

Para mi, tendrían que existir cinco grandes especializaciones:

- Especialidad en pruebas manuales.
- Especialidad en pruebas automáticas.
- Especialidad en pruebas de rendimiento.
- Especialidad en pruebas de carga.
- Especialidad en pruebas de seguridad.

Un tester especializado vale mucho más que un tester sin más. Esto se puede extrapolar a cualquier tipo de trabajo o de formación, ya que una persona que a tocado todos los palos de su rama, pero no se ha especializado en nada, sabrá de todo pero a su vez no tendrá unos conocimientos profundos en algo en concreto, que es lo que se busca en el mundo laboral a día de hoy. 

¿Hablamos?

Cuéntanos como ayudarte

Si quieres más información sobre lo que hacemos, necesitas ayuda o quieres hablar con nosotr@s, solo tienes que ponerte en contacto.

Teléfono:

(+34) 648 961 876