La calidad del software es un todo en el ciclo de vida del mismo, sin ella no tendríamos posibilidad de llevar a cabo muchas funciones básicas que hoy vemos como normales pagar con la tarjeta de crédito en una tienda, por ejemplo. 


Siempre que hablamos de calidad del software, hablamos de eficiencia, fiabilidad, mantenibilidad, usabilidad, integridad y sobre todo de seguridad.

La calidad del software, para muchos de nosotros, es totalmente medible, siempre variable y dependiente. No es lo mismo un software que se va a ejecutar una vez, que si se va a ejecutar a diario, varias veces, todo depende del tiempo de explotación.

Lo más importante es que el control de la calidad ha de llevarse a cabo durante todo el ciclo de vida del software, tanto al principio, como una vez desarrollado y puesto en producción.

Para obtener una calidad excelente, hay que utilizar algún tipo de metodología, de las que podemos destacar, “Agile” o “Cascada”. De esta manera, podemos realizar un control uniforme y estándar de lo que vamos a probar. Estas metodologías engloban el análisis, la construcción de las pruebas, la verificación y al final la ejecución.
Así logramos un aumento de la productividad y así poder sacar el mayor rendimiento a la hora de que el software tenga una calidad óptima.
Una vez que obtenemos una calidad excelente y la controlamos, tenemos que definir unos parámetros de medición de la misma, sin esto perderemos el control.

Para definir el software que va a ser controlado hay que seleccionar una medida que pueda ser aplicada al objeto de control, para cada software es necesario definir los indicadores y sus magnitudes. Estas medidas pueden ser realizadas de manera manual o con herramientas que nos ayuden a ello, como los Diagramas de Ishikawa.

Una vez que cumplamos estos requisitos comenzaremos a tener claro que es la Calidad del software, cómo llevarla a cabo y cómo hacer que un software suba a producción de manera óptima y sin errores.